
A areia é quase vermelha.
Praia bacana, sosegada e tranqüila!
Agora entendo por quê dizem que é um paraiso terrenal (11-2010)

Cultural e tranqüila! Cidade demais (11-2010)

Son las 6:00pm y el bus está partiendo con todas sus sillas ocupadas. Me esperan 6 horas de viaje pero esto no afecta mis ansias desesperadas por salir de este montón de ruido, contaminación, estrés, tránsito y demás; mi vuelta a la bella Rio de Janeiro se aproxima.
Creo que necesito de esto, necesito ver más allá. A mi cuerpo le hace falta una dosis de aire fresco, naturaleza, calma y tranquilidad, y siento que el ambiente que se vive en esta ciudad proporciona todo aquello. Rio es la ciudad para sentir un Brasil que es reconocido a nivel mundial y del que tanto se habla; es la ciudad para desinhibirse emocionalmente; es la ciudad para caminar, trotar en las playas, montar bicicleta, hacer deporte; conversar, bohemiar, escuchar Bossa Nova, Samba, Pagode… en fin
El ambiente “Carioca” me tranquiliza y me da inspiración para crear, interpretar, entender y disfrutar. No sólo es el sonido del mar en las playas de Ipanema o Copacabana, es la mezcla cultural que hay en esta ciudad; es el afán por realizar actividades al aire libre; son los pregones musicales que se escuchan a su alrededor. Aquí no prevalece la industria; por lo contrario, predomina una atmósfera cultural.
Até mais

Recuerdo el comentario de un amigo francés-español que vive en mi misma residencia: “Pero qué tío, dime qué se puede escribir en esta ciudad. No encuentro inspiración alguna”
Pues sí, debo confesarlo, en los tres meses y medio que llevo acá, tampoco he encontrado bastante inspiración para hacer algún recuento de esta experiencia. São Paulo es una ciudad que no da inspiración para escribir. Por más que sea la ciudad que mueve la economía de los brasileros, sin contar otras ciudades del interior que verdaderamente me sorprendieron en todo aspecto, ésta no genera ninguna iluminación retórica. Debido a su terrible polución, tránsito, monotonía y estilo de vida siento que la ciudad desilusiona a demasiados extranjeros; aunque bueno, debo resaltar también que tiene algunas cosas positivas.
Si usted es aquél que tiene mucho dinero para gastar e invertir, lo invito a que se dé un paso por el estado de São Paulo, tanto la capital, como las ciudades del interior. Aquí se encontrará con una cifra apoteósica de automóviles, algunos importados de industrias internacionales y otros producidos por el mismo país. Así mismo, verá el desarrollo tan grande que tienen las carreteras en el interior del estado, pues se requiere de aquello para dar movimiento constante a la producción económica. Colombianamente diría que aquí las carreteras son “Perfectas” porque si hago una retrospección y las comparo con las de mi país, me sentiría muy mal. Ahora, si nos situamos en la ciudad como tal, por más que esta tenga un desarrollo muy grande en sus vías, siempre la perseguirá aquella enfermedad llamada “Tránsito”. En fin señores, se podrán imaginar el estrés que abunda en quehacer diario de los Paulistas. São Paulo es así y nunca lo dejará de ser.
Por otro lado, el estado de São Paulo tiene un potencial económico casi igual al de mi país. Gracias a su desarrollo industrial, los paulistas han creado un número incomparable de empresas; oportunidades, cargos, empleos y demás, son palabras que se escuchan diariamente en la conversación Paulista y Paulistana.
No puedo dejar de destacar la fuerza que tiene la gastronomía, en especial las panaderías Paulistas. En eso sí creo que nos dan un montón de cachetadas; la producción de panes de todos los tamaños, colores y sabores es algo increíble. Además, aquél que visite estas tierras tiene que probar la variedad de “Salgados”; hay un millón de opciones para escoger y estoy completamente seguro que bastantes deleitarán su paladar.
En fin, creo que se acabó esta “Inspiración”, si es que puedo referirme a aquella palabra. Definitivamente cada vez que visitamos una nueva cultura nos encontramos con diferentes estilos de vida y modos de pensar. De lo que sí estoy completamente seguro es que esta ciudad tiene varias diferencias culturales y cognitivas con relación a las mías; aunque bueno, nunca es tarde para aprender una de ellas, ¿No creen?