Breve pero simple. Visceral pero simple. Rápido pero simple

Recuerdo que ayer dentro de mi desparche vespertino estuve haciendo zapping en el televisor y me topé con una película que me llama mucho la atención independientemente que sea rosa o rosada como mucho la denominan. 

Comer, Rezar y Amar es el ejemplo de esa situación que nos pasa a muchos de nosotros. Es el ejemplo de un autoconocimiento que tiene como fin una sola palabra: Aceptar

La última escena brinda una reflexión tan simple y trascendental que ni un erudito se imagina que sea así. Es tan simple ese mensaje que no nos imaginamos esté tan cerca, tan en nosotros. Definitivamente me hace pensar que la vida se conforma a partir de esas simplicidades, de esos momentos tan pequeños que muchos pensamos son un ingrediente mínimo de esa receta llamada experiencia.

Aceptar es agachar la cabeza y decir sí, pasó. Aceptar es reírse de las desilusiones del pasado independientemente hagan parte del presente. Aceptar es recibir con una sonrisa una noticia que pase por el cuerpo como un baldado de agua fría. Eso es la aceptación, entender un pasado que ya aconteció y hacerlo parte de un presente; pensar en un futuro incierto y proyectarlo otra vez en ese aquí y ahora.

Hoje agradeço à vida por me permitir sentir tudo o que sinto; por me demonstrar que ela é com os pés no chão.