Uno de los remedios usuales contra la propia miseria es el amor. Porque aquel que es  amado de un modo absoluto no puede ser miserable. Todos sus defectos son redimidos por la mirada mágica del amor, para la cual hasta la natación más antideportiva, con la cabeza estirada fuera del agua, se vuelve encantadora.

Lo absoluto del amor es en realidad el deseo de una identidad absoluta…

Milán Kundera - El libro de la risa y el olvido